Desde el Tercer Piso la “guerra sucia” contra la UAS 

Alvaro Aragón Ayala.

Mientras Sinaloa está a la deriva y estallan problemas en todos los sectores de la sociedad, funcionarios del Tercer Piso del Gobierno del Estado, convertido en cuarto de guerra, ordenaron emprender una campaña de difamación y calumnias de alta intensidad contra autoridades de la Universidad Autónoma de Sinaloa con la que se pretende socavar su reputación y destruir a la Universidad del Conocimiento para convertirlaen la Universidad de la Anarquía.  

Por indicaciones del Tercer Piso, diputados de Morena, con el respaldo de los legisladores morenizados del PRI llevan a cabo una guerra sucia contra la máxima casa de estudios divulgando una serie de mentiras como el que no quiere que se le audite, cuando en realidad en menos de 15 años ha sido investigada contablemente en 33 ocasiones por la Auditoría Superior de la Federación. La Casa Rosalina es auditada actualmente en su ejercicio 2022. (Ver La Jornada: las auditorías integrales del 2022 incluirán a 34 universidades estatales )  En la campaña encabezada por el diputado Feliciano Castro Meléndrez, pero fraguada en el Tercer Piso del gobierno estatal, se falsea información en relación a un adeudo de la Universidad Autónoma de Sinaloa con el SAT, derivado del no cobro de impuestos a los trabajadores, que provocó una acumulación de adeudos con la entidad fiscal. El problema data del rectorado de Rubén Rocha que “gratificó” a los trabajadores de la Casa Rosalina con el no pago del Impuesto Sobre la Renta  provocando un enorme boquete financiero la UAS. (Ver: Voces Nacionales: Por culpa de Rubén Rocha deudas con el SAT )   

Diestros en la manipulación estudiantil, Feliciano Castro Meléndrez financió e instruyó a un grupúsculo de jóvenes para que, en plan agresivo, irrumpan en algunas facultades y escuelas de la UAS y armen escándalo, obstaculizando las clases y tirando volantes difamatorios. Igual, al estilo narco, han colocado mantas anónimas en varios puntos de la ciudad atacando a la Casa Rosalina. 

La guerra sucia contra la Universidad derivada de su rechazo a la ilegal Ley de Educación Superior del Estado, sirve como elemento distractor, aunque no ha logrado evitar que la sociedad se de cabal cuenta del gobierno absolutista, mediocre y carente de transparencia que se ejerce en Sinaloa, en cuyo ejercicio administrativo las pequeñas y pocas obras son acaparadas.  

Funcionarios estatales, pero principalmente los diputados de Morena, asumen el rol de agitadores azuzando a los estudiantes a la rebelión contra la UAS, institución legítimamente constituida, cuya conducción descansa en su autonomía universitaria. Grotesca es la percepción social en torno a los políticos de la 4T y del PRI que en vez construir un nuevo Sinaloa intentan destruir a la Casa Rosalina. 

Es del dominio público que en Sinaloa está a la deriva el sector agrícola el cual es impactado por la falta de créditos que generó el desmantelamiento de la Financiera Rural; los productores de agroalimentos ven con enojo y desesperación el importamadrismo del gobernador de cara a la amenaza de la desaparición de FIRA, FIRCO, FOCIR y Agroasemex. Se sienten abandonados; en las pasadas administraciones, los gobernadores lideraron los movimientos en pro del sector primario. 

Es del dominio público que los funcionarios estatales demuestran indolencia ante la falta de medicamentos en los hospitales públicos, problema que afecta a miles y miles de sinaloenses. Ese sector no es una prioridad para el gobierno rochista. En la Secretaría de Salud el interés se centra, para los efectos de los negocios subterráneos, en el control del área de construcción y en el departamento de suministro de insumos para los hospitales.    

En materia de seguridad pública -prevención y combate al delito-, el gobierno estatal es rebasado por la ola delictiva. La contención de la incidencia criminal es pura faramalla. Se basa en discursos lactantes y en ofrecer estadísticas falsas a la sociedad. Los poderes fácticos están sobrepuestos en la Fiscalía General de Justicia y en la Secretaría de Seguridad Pública Estatal. Los asesinatos de alto impacto cimbran constantemente a Sinaloa. 

Es del dominio público, también, que Rubén Rocha Moya se molestó por la presencia de militares en Sinaloa en las tareas de la delincuencia, enojo que creó la coyuntura para fijar una realidad y una hipótesis: el gobierno estatal es rebasado por la delincuencia común y organizada y Rocha es marcado por el interés de querer a los militares fuera de Sinaloa por los compromisos pactados con  las fuerzas obscuras, reflejados en las elecciones del 2021 cuando en la víspera de los comicios fue levantada y secuestrada la avanzada electoral del PRI y del PAN. 

VER LA NOTA: ESTUDIANTES AL PODER   

You may also like...